Cuando se estrenó Relatos Salvajes yo estaba bastante ansioso por ir a verla, ya que, gracias a que tenía Netflix, me había colgado a ver Los Simuladores, del primer al último capítulo en un par de semanas. Y es la hostia. Una formula sencillísima (unos tipos que solucionan diversos problemas mediantes elaborados planes) que, con el grado justo de humor, suspenso y acción te dejan colgado a lo largo de todo y todos los capítulos. En fin, si, tenía bastantes ganas de ver la película escrita y dirigida por el creador de Los Simuladores: el argentino Damián Szifrón.
¿Mi reacción? Me sentí un poco decepcionado.
Relatos Salvajes no es una mala película, es bastante disfrutable, pero deja una sensación extraña, como que le falta algo…Originalidad. Y aunque tenga un hilo conductor, que en realidad es un concepto, no dejan de ser 6 cortos separados y voy a reseñarlos de esa manera, con 6 comentarios diferentes, y al final voy a dar una visión general, de cómo funciona como conjunto. En fin, a lo nuestro entonces.
Pasternak:
Resumen de
la historia: Los pasajeros de un avión, en pleno vuelo, se van dando cuenta que
todos, en algún momento de su vida, tuvieron relación con un tal Pasternak (al
que nunca vemos), y que, según sus historias, él tiene razón para odiarlos.
El corto que
abre esta antología es, para mí, quizá el mejor. Es breve, es directo pero
tiene suspenso, es gracioso, y te va llenando de adrenalina a medida que
avanza. Presenta las bases en las que se van a asentar los otros segmentos. La
fotografía también es muy buena y la velocidad está muy bien manejada. En fin,
redondeando, es un corto MUY bueno, como esas historias de una página que te
dejan acelerado y pensando.
Después de
ese comienzo que te deja electrizado, nos vamos a un parador perdido en medio de
la nada, y a una historia que ya hemos visto mil veces. Un político de un
pueblo chico, para escapar de una tormenta, entra en este pequeño restaurant y
pide algo para comer. La moza lo reconoce como al tipo-malo-que-arruino-su-vida-y-su-familia, y se lo dice a la
cocinera, que recomienda envenenarlo. Después es todo un cruce de discusiones, confusiones,
peleas y gritos.
Este corto
sufre del problema que sufre el 50% de esta película. Esta historia ya la vimos
mil veces. Los personajes no son inteligentes, la resolución y el suspenso es
bastante obvio. Los buenos son muy buenos y los malos son muy malos. No hay
nada que analizar. No hay sorpresas. Es bastante vacío y lento, no es horrible,
pero no sobresale por nada. Ah, sí, el político caga a piñas a la moza.
Igualdad de género.
El género
del terror, generalmente, juega con lo sobrenatural, lo extraño, lo
extraordinario, para generarnos miedo: fantasmas, cosas que no podemos
explicar, tipos quemados con cuchillos en un guante que nos persiguen en
sueños. En fin. Aunque asusten, es fácil decirse a uno mismo que nada de eso es
real, que uno está a salvo.
¿Pero qué
pasa cuando el motivo del terror es tan real como nosotros mismos?
Esto es lo
que plantea este tercer corto, poniéndonos en un lugar totalmente factible y
hasta común de la vida diaria (de la gente que maneja), que es un insulto al pasar.
Dos personas
totalmente diferentes (un ejecutivo joven manejando un Audi último modelo) se
cruza con un trabajador de clase baja manejando una camioneta vieja y rota. Por
una imprudencia del último, el del Audi lo insulta (“Negro resentido”) y sigue
de largo. Unos kilómetros más adelante se le pincha una rueda y, mientras
espera a la grúa, llega el de la camioneta, para y se baja.
Y ahí empieza
el terror. La tensión. La supervivencia del más fuerte.
El clima
general del corto es muy tenso, no hay música, y es lento pero a propósito (en
un momento el de la camioneta se para en el capo del Audi y le caga el
parabrisas, en tiempo real, o sea, el que está adentro ve cómo va cayendo y demás),
para crear una atmosfera bastante realista de algo que podría llegar a pasar en serio. Nos ponemos en el
lugar de Sbaraglia (que básicamente es la víctima, pero igual lo odias) y
sufrimos del miedo junto con él. Hay acción, hay humor, hay tensión, hay
explosiones. Ya está.Sin embargo, para mi gusto, el peor.
No es que este mal hecho, simplemente te deja sin gusto a nada. No sorprende. No genera nada nuevo, no deja nada a la imaginación, no nos da imágenes sorprendentes y, para colmo, esta si es una historia que ya vimos. Es Un Día de Furia (Falling Down, 1993) es American Beauty (1999). Un hombre de mediana edad al que le pasan una serie de cosas que lo hartan de todo y estalla. En este caso, el estallido es literal. Y no hay mucho más que decir. Es eso. Facilito. A mí no me gusto.
Todo el corto gira en torno a la planificación del accidente, como hacer para que la policía crea que fue el jardinero. Mientras tanto se va tejiendo una red de mentiras, corrupción, sobornos y llantos.
Es
entretenido, pero no va mucho más allá. Al rato aburre. Tiene una atmosfera
gris, tanto por los temas que se hablan como por la paleta de colores usada. El
final es demasiado abrupto, como “Ya fue, tengo que terminar esto de alguna
manera”. Es un poco shockeante, pero barato. Al menos es corto.
Hasta que la Muerte nos Separe:
(El titulo más cliché pero por lejísimos, vamo’ arriba Szifrón!)
En medio de la fiesta de su casamiento, la novia descubre que su novio la engaña con otra, y pasa de la tristeza a la bronca a la violencia y a la venganza.
La transformación
de la novia esta buena, la actriz, Érica Rivas (Maria Elena Fuseneco en Casados
con Hijos (La referencia más culta en años)) hace un muy buen trabajo haciéndonos
sentir lo que ella siente, y nos pone de su lado y nos dan ganas de romper
todo.
Como dije,
el clímax es muy tenso y gracioso, y el final es extraño.
No es el
mejor corto, pero entra en un top 3.
Conclusión:
La mitad de
los cortos son muy buenos, la otra mitad son aburrido, grises y sin imaginación.
El guion no es sobresaliente, pero la fotografía lo salva bastante (a lo largo
de todos los cortos, las imágenes y los colores son muy buenos). Otra cosa que
es extraña es que muchas veces es difícil sentirse identificado con los
personajes, ya que todos pertenecen a clases sociales ALTAS (Autos Audi último
modelo, solucionar problemas pagando millones de pesos, fiestas súper-mega
caras) y cuando hay clase baja o son víctimas o son asesinos. Al menos cuando
la vi, me quedo esa impresión y me molestó un poquito a lo largo de la película.
Es entretenida pero no magnífica. Szifrón sabe escribir buenos guiones,
historias que sobresalen del resto, pero en este caso solo sobresalen algunos,
y los otros quedan perdidos en el promedio. Sin embargo, véanla y juzguen
ustedes cada corto, ya que no es fácil verla como una película entera, debido a
sus altos y bajos.
Si usáramos
un sistema de estrellas en este blog, le daría a Relatos Salvajes 5/10![]() |
Escena de El Mas Fuerte |
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