jueves, 24 de diciembre de 2015

Love (2015)


(Sangre, Sudor y semen... en tu cara)
Con una escandalosa e innecesaria campaña de marketing, Love se presentaba como la primera película porno de Gaspar Noe, donde veríamos penetraciones, pajas y demás. No creo que sea eso lo que nos llame a ver la película, pues si quisiéramos ver gente cogiendo, hay películas más fáciles de obtener y  de menos presupuesto, especializadas en el asunto.  Lo que nos llama la atención, tras ver la campaña de marketing  “LA PELICULA PORNO DE GASPAR NOE”, es comprobar si detrás de todas esas eyaculaciones hay lo que tanto promete: amor.
Al comenzar la película, vemos una masturbación en tiempo real, chico pajea chica, chica pajea chico, sin preferencias. Esta escena, de casi diez minutos, plano secuencia, cámara fija, nos refleja el resto de la película; no hay censura, hay música cachonda, luces expresionistas, tiempos muertos y mucha carne. A decir verdad, me agrada esta escena de inicio, como que no logra esconder nada y tampoco avergonzarse. “Sí, es casi una porno. Sí, no está pasando nada más que unas pajas. Sí, te estas sintiendo incómodo”. Esto no es nuevo en Noe, su obsesión por hacerte sentir incómodo, disgustado o directamente mal, es uno de los factores más fuertes en su filmografía. Lo que rechina un poco es cuando parece que ya no está narrando nada, solamente esta provocando al espectador y la crítica, mostrando pijas y conchas por doquier, ya desde antes del estreno. Love tiene escenas de sexo necesarias y bellas, donde el valor de plano, la iluminación y el tiempo de la misma, ayudan a narran la historia y meternos en la psiquis de nuestro protagonista. Pero, Noe se pone goloso y cuela alguna que otra escena de porno gratuito y burdo, que aunque puede ayudar a avanzar la historia, su tiempo en pantalla nos aburre y ya no nos impresiona de ninguna manera. O sea, es coger, tampoco es que estuviese filmando algo que nunca vimos. 
Con dos horas y cuarto de duración, Love comete un error que ya he visto varias veces en las películas de Noe; el ritmo y el tiempo. La primera hora parece ser perfectamente planeada y escrita, nos presentan los personajes, las situaciones y sus problemas. Pero mientras avanza la película, la historia comienza a perderse, lo que nos importaba al principio queda en un tercer o cuarto plano, y la historia se atasca. Y no es que no pasen cosas, es que las cosas que pasan no hacen avanzar la historia, solo la duermen para mostrar más secuencias de sexo o peleas que no llevan a nada, cuando deberíamos estar en el conflicto, tratando de desatar o atar ese nudo.
Con una perversa ironía (una película porno titulada “Amor”), el director nos retrata una relación de pareja donde el sexo no es solo rutina o acto de cariño, sino una obsesión, un desafío o una pared contra la cual chocarnos, pero recibir placer de todas maneras.  Una historia contada desde el futuro, donde esta pareja ya no existe más y lo que queda es solo recuerdos inmaduros y obsesivos. Murphy, el protagonista, vive con su esposa y su hijo, en un ambiente tranquilo y romántico a simple vista. Pero al entrar en la psiquis del mismo, notamos lo desconforme y resentido que es Murphy, añorando a quien fue su verdadero amor, que por culpa de la madre de su hijo, ya no le pertenece.
Porque al fin de cuentas, Love no es otra cosa que una historia de amor. Una historia de amor obsesivo y carnal, pero amor en fin. Un amor más puro, sensible y real que el que Noe trato de vendernos en Irreversible, porque no son solo cursilerías, son las idas y venidas, el placer y el dolor, el ganar y perder. El amor juvenil, el coger por coger, la vida por delante, los sueños de hacer cine, todo esto se derrumba con el protagonista, y se encuentran llorando, desnudo y drogado en una bañera, sin más nada que hacer. Electra ya no está y no va a volver.

Murphy, Electr y todo lo de más. 
El amor, la obsesión, la inmadurez, el arte, el ser padre, todo esto se ve planteado en la película, no solo el sexo. Poor eso acuso de innecesaria la campaña de marketing de Love. No es una porno, y no me interesa si es una porno, no quiero ver una porno, maldita sea, quiero ver una película que este buena.



sábado, 29 de agosto de 2015

Montage of Heck (2015)




(Pelos largos. Remeras de bandas. Olores impertinentes.) 

Montage of Heck, el llamado “documental definitivo” sobre Kurt Cobain, no es solo el relato de una vida, sino un esquizofrénico paseo por la mente de un nervioso y perturbado personaje. ¿Pero qué tan alejado está el personaje que vemos en la pantalla al verdadero Cobain? No lo sabremos, pero a este punto es absurdo preguntarlo, pues una obra de este estilo siempre esta cargada de proyecciones e intenciones ajenas al documentado. Tanto la mirada del director, Brett Morgen, como la de los entrevistados está plasmada en un documental, que obviamente, no puede representar solo al niño lindo del grunge.

Kurt Donald Cobain decidió morir ya hace veinte años, y desde que este dejo de existir, nacieron decenas de documental que trataban de descubrir o analizar la vida del héroe street teen. Ya pudimos ver documentales de televisión que a través de entrevistas y mínimos registro, sumándole lo que uno puede leer a través de las letras y melodías compuestas por Cobain, trataban de armar una supuesta personalidad del registrado. Pero nunca estamos seguros de cuanto es que conocemos a alguien. No importa cuán fanático es uno de algún artista, no importa cuánto escuche y analice sus canciones, la mente del autor es un misterio, y es casi imposible plasmar una mente ajena en un documental.

“Montage of heck” parte de esa consigna. Cajas y cajas repletas de Kurt Cobain. Cuadernos con poemas y dibujos, cintas de cassette y filmaciones caseras. Brett Morgen logra armar un collage intenso y perturbador con lo que físicamente nos queda de la mente de Kurt. Podemos ver su infancia a través de fotos, filmaciones, sus dibujos y recuerdos de su familia.  Con un trabajo de montaje totalmente infernal, Montage of  Heck nos trata de localizar en la mente desesperada de Cobain, haciéndonos pasar con su música, dibujos y demás, por un tormentoso proceso de adolescencia podrida.
Este documental pudo ser hecho de esta manera única, no solo por el ingenio y trabajo del director y su equipo de edición, sino por la personalidad de Kurt Cobain. El tipo registraba todo lo que hacía, escribía lo que pensaba, dibujaba lo que sentía. A lo que se puede decir que Cobain era efectivamente un artista del estilo de Daniel Johnston, de esos que se ahogan en su propia creatividad. Y no sobra decir, que este documental parece ser una versión un poco más cheta-prolija del aún más épico documental, The Devil and Daniel Johnston.

Extraña también es la forma en la que Morgen decide entrevistar a los pocos narradores de la película. Los pone en sentados en sus apartamentos, pulidos, chetos e iluminados, maquillados como momias eternas, tratando de mostrar una belleza de plástico, que claramente no está. Contraste total entre el dolor punk y adolescente de Cobain y las imágenes lo-fi filmadas por él y sus allegados. La gente cambia y el tiempo corre para todos, al menos que te tires un tiro en la cabeza a los 27 años…

Pero de todos modos… ¿Tan lejano está el héroe Cobain a cualquier otro adolescente jodido del 2015? No lo creo. No hay escasez de gente creativa en el mundo, y fue en lo que me hizo pensar esta película. Podemos hacer un documental emotivo y con aires épicos de cualquier persona que nos deje el material para hacerlo No quiero decir que Kurt Cobain no sea importante, o que su obra y su genialidad no lo sea, sino de que ese sentimiento adolescente de artista punk y (auto)incomprendido es mucho más normal de lo que parece. Me sobran amigos que escriben poesía y dibujan cadáveres en sus cuadernos, pero claramente no van a hacer un documental épico cuando se mueran. Por eso, gocemos la obra de Cobain, lloremos con sus canciones si es necesario, pero no creemos un genio mártir solo porque la generación grunge necesite uno  ¿O capaz en eso está su magia? En el chico que se hizo famoso por ser eso mismo: ser la imagen pura de ese momento de la vida, el adolescente sucio, con olor. 
el cuadernito viajero

miércoles, 3 de junio de 2015

The Poughkeepsie Tapes (2007)

 

Es difícil que una película de terror logre dar MIEDO de verdad. Cuando uno va creciendo, y más si se le agarra el gustito acido por las películas de terror clase B o gore, el elemento principal de ese género se va perdiendo, se diluye en la razón que vamos creando, y dejamos de lado el miedo a los fantasmas o a los monstruos, por miedos de la vida real. Y aunque sé que hay gente más impresionable que otras, es complicado ver una película que provoque un miedo real y palpable, lejos de porquerías hechas con CGI o terror psicológico fácil y aburrido. Y hace un tiempo atrás, junto con mi fascinación con las creepypastas y los finiharios (género de videos experimentales donde predominan las imágenes perturbadoras y cosas disonantes que te dejan incómodo y sin saber cómo reaccionar) encontré un tráiler de una película con un nombre largo, extraño y hasta misterioso: The Poughkeepsie Tapes. Un found footage film (como The Blair Witch Project) que mostraban imágenes extrañas, sin ningún tipo de explicación: gente asustada usando máscaras andróginas que te miran fijo, seres que no podes saber si son humanos o no, largas tomas a la nada que te dejaban expectante de la deformidad que está por suceder. Todo bastante lindo y, obviamente, la calidad de VHS de los 80/90 llaman bastante la atención.
Pasaron muchos meses hasta que volví a toparme con esa película, pero nunca había abandonado la idea de su existencia. Su estilo se había quedado grabado en mi retina y mis traumas infantiles me aseguraban que si la miraba, no iba a poder dormir. Pero decidí hacer de tripas corazón y la vi.
¿Y que fue lo que vi?
Bueno, para empezar, las partes buenas, las partes en las que decís “¿qué carajos es esto? ¿A quién se le ocurrió? “son muy pocas, y el 90% ya lo había visto en el tráiler. El resto de la película es como si fuera un documental de Discovery sobre un asesino serial. ¿Interesante? No mucho. Algunas ideas, como ya dije, son interesantes, los escenarios en que transcurren los asesinatos son creativos, pero el resto es bastante plano y aburrido.
Me decepciono, ya que yo esperaba algo más experimental, una experiencia más visual, como una especie de reto al miedo y, sobre todo, me quede con las ganas de ver más cosas “WTF”, más enfermedad mental, más morbo, más tortura psicológica. Sin embargo, terminamos con un programa de cable que podemos ver un martes a las 3 de la tarde. Y para colmo, todo ese “estilo found footage VHS de los 80/90” que nombre más arriba, está todo hecho con trucos de computadora, ya que las grabaciones son 100% digitales, así que también muere el amor por lo casero, por lo analógico.
Si quieren ver las cosas buenas que tiene la película (que si tiene algunas), búsquenlas en YouTube, va a ser más divertido y no van a matar la ilusión de los segmentos creepypasteros que tiene The Poughkeepsie Tapes.
 
 
 

-Uni.

miércoles, 29 de abril de 2015

Requiem for a Dream (2000)



 
Hay películas que, gracias a su buen manejo del lenguaje y la sutileza, o su originalidad al momento de expresar ideas a través de imágenes, no precisan decir mucho para que sean completas.  Y después esta Requiem for a Dream.
Más que una película mala, Requiem for a Dream es una película vacía. Es una película que gira sobre una idea vaga, gastada, y que ni siquiera lo hace de la manera correcta. Habla sobre lo que no sabe y te intenta vender un guion pobrísimo a través de una fotografía correcta y música clásica CONSTANTE en el fondo. Si, porque eso es lo único que se precisa para que una película sea profunda y con significado.

La historia en la que se centra este film del año 2000, es tan simple como poco creíble: drogadictos. Distintas generaciones, distintos tipos de drogas, el mismo final. Sentir lastima por ellos. Darnos cuenta que las drogas son malas, que nos van a hacer mal, si te cabe la droga te cabe la muerte y todo eso. Pero el principal problema de todo esto es que, para sentir lastima por algún personaje, para poder meternos con ellos en sus problemas y sufrirlos casi como si fueran amigos hay que CONOCERLOS. Y eso no pasa en esta película. No los conocemos, no sabemos que es lo que los mueve. Uno como espectador no sabe por qué te tienen que caer bien. Son personajes planos, estereotípicos, sin personalidades definidas. El blanquito lindo, drogadicto pero tierno. El negro porrero, pero que quiere a su familia. La niña rica rebelde. La vieja solitaria. Ya sabemos desde que empieza la película lo que va a suceder con cada uno de ellos, así que la hora cuarenta minutos que dura es relleno para el “duro mensaje” que nos da al final. DON’T DO DRUGS.

Lo que sorprende de esta película es la aceptación popular y el nivel de “culto” que ha logrado en la sociedad. Con un  78% en Rotten Tomatoes y habiendo entrado en la lista de las 250 mejores películas según IMDB, hace que te preguntes: “¿La gente es boluda o esto es una obra de arte y yo estoy ciego?”. En verdad, esto no se puede responder. Sobre gustos no hay nada escrito y, aunque es cierto que la historia y el guion es simplemente malo y plano, también tiene un buen trabajo de fotografía (aunque a veces puede tornarse un poco repetitivo) y  juega con imágenes chocantes que, 15 años atrás, no se mostraban con la misma libertad que hoy en día.

De todas maneras, a mi parecer, es una película que te hace creer que rompe paradigmas, que se anima a llegar donde otros no lo hicieron, pero en verdad es tan tibia como cualquiera, llena de clichés y lugares comunes, donde el mal es LA DROGA en general, sin darle ninguna importancia a los personajes, haciendo que todo el concepto se pierda y nos queden un puñado de piedras bonitas pero inútiles.

Los pasteros
-Uni

sábado, 25 de abril de 2015

Adieu au langage (2014)




Se habla de Jean-Luc Godard como un genio, uno de los grandes innovadores del cine del siglo XX. ¿Pero cuánto de esto es cierto?  Si, es verdad que quebró con conceptos del cine clásico y logro crear y encontrar su propio estilo. Desde la modernilla nouvelle vague hasta su etapa completamente experimental, conceptual y “arti”: Godard siempre hizo lo que quiso. ¿Pero que tan profunda es su obra? ¿Qué tan craneados son sus experimentos? ¿Qué es arte y que es pura pretensión? Bueno, eso no solo depende de JLG.

Adiós al Lenguaje sigue por la línea de sus últimos trabajos. Películas alegóricas, con una línea argumental nula, centrándose más en la poética, tanto de las situaciones como de los planos. En sí, la historia es mínima, el retrato de una pareja y sus momentos de crisis, entremezclados con la imagen de un perro recorriendo un bosque.
¿Pero por qué esta última pieza fue tan bien recibida en comparación a sus antecesoras? ¿Por qué Adiós al Lenguaje gano el premio mayor en el festival de Cannes? Pues esta parece ser una obra más personal (y eso es mucho hablando de Godard), que trascurre con un aire de despedida. De cierre romántico a una carrera donde siempre se trató de enfrentar lo mismo: el lenguaje.
Godard es como un niño chico, lo que agarra lo rompe. Y romper es la palabra clave. Porque nunca fue su intención reescribir las técnicas cinematográficas, o inventar una corriente eterna capaz de convertirse en escuela.  No, Godard rompe con lo ya establecido experimentando profundamente hasta sacar cada técnica de sus casillas. Así sucede con el 3D y las calidades del cine digital, logrando crear tomas admirables con cámaras caseras y sus más básicas configuraciones.
Con una mirada muy lejos de ser conservadora, el director se para desde el siglo XX para observar el actual siglo en que vivimos. De esa manera logra reflexionar sobre la evolución de la tecnología y las comunicaciones, mostrándonos una visión tan crítica como moderna. No es casualidad que esta película este filmada en 3D, ni en lo-fi, ni tan estructuralmente confusa. Es todo para lograrnos meter en esa distorsión del lenguaje, este glitch humano.

Entonces… ¿Es Godard un genio y punto? ¿O un chanta que vende humo a los pseudo-intelectuales snobs? Bueno, eso depende de cada uno, de que tan uno sea (o este) receptivo a los nuevos lenguajes.  No solo existe el cine de Scorsese o de Michael Bay, y aunque sea bueno o malo, son más accesibles y requieren solamente concentración y algo de simple deducción. En este otro cine, más poético y alegórico, requiere un poder de percepción y reflexión que depende tanto del espectador como del producto en sí. Depende de que tan comprometidos estemos con la obra a la cual acudimos. Y no es que el cine comercial no lo contenga, o sea totalmente vacío, sino que estamos acostumbrados a algo menos exigente. Y al encontrarnos con este tipo de películas podemos quedar perdidos, o negativamente desconcertados.  Mucha gente se enoje o no entiende que es lo que hay que ver allí, pero no es un problema del producto, sino de que tal entregados a la reflexión estemos.

En fin, Adios al Lenguaje me pareció una película hermosa y digna de experimentar, con una manera propia de trasmitir y contar una historia. Y como toda obra de arte conceptual, requiere su tiempo y  estado de percepción y reflexión.

Godard, lo hiciste de nuevo.

martes, 21 de abril de 2015

The External World (2010)



Análisis del corto animado como generalización de las nuevas formas de arte y la juventud.
 

 
¿Qué es esto que estoy viendo? ¿Se me rompió la pantalla? ¿Le entró algún virus a mi computadora?
No, señor, señora. Esto es obra del animador irlandés David O’Reilly, y se llama The External World, una versión libre, surrealista, oscura y perturbadora del mundo pop que nos rodea.
Hace un par de años ya, luego de una etapa plana y sosa de la animación por televisión, algo extrañamente conocido revivió, aunque en un cuerpo totalmente nuevo. Los niños que crecieron entre finales de los 80 y comienzo de los 2000 son ahora gente grande que crea y genera ideas nuevas que, obviamente están fuertemente influenciadas por los dibujitos que miraban cuando eran chicos. Así surgieron series como Adventure Time o Regular Show, que, bajo un aspecto de dibujos aniñados e inocentes se esconde un mundo retorcido y extraño, pero que a nosotros, los ex – niños (devenidos en consumidores de drogas varias y cultura pop a montones) nos hace sentir cómodos, como si luego de una larga caminata por un desierto vacío encontráramos una casa donde nos espera una cocoa caliente y pan con manteca, mientras miramos Pokemon o Ren & Stimpy. Este nuevo tipo de animación, junto con el intento de revivir la nostalgia (VHS, Imágenes de baja calidad, música grabada en casetes, juegos de family) formo una subcultura generalizada entre los jóvenes, que al fin se sintieron parte de algo. Nos convertimos en veinteañeros, los últimos de la edad análoga, que, gracias a nuestra incursión en el mundo de las drogas alucinógenas, nos llevaron a comprender y ver de una manera diferente lo que desde chico nos metíamos por los ojos a toda hora.
Y de toda esta mezcla sale David O’Reilly, y nos trae su arte basado en imágenes grotescas estilo Disney, la cultura bizarra y colorida del Japón y los glitchs de computadora, creando momentos incomodos que casi parecen salidos de una creepypasta (silencios que duran demasiado, personajes mirando fijo la pantalla, sonidos chirriantes que no son para nada agradables,  situaciones donde no sabemos si reírnos o llorar del miedo). Todo su mundo parece un error, como si un virus se hubiera metido en la realidad que conocemos y hubiera puesto todo de cabeza.
En su obra más extensa (aunque solo dure 17 minutos) O’Reilly nos lleva de paseo por ese mundo que tiene en su mente. Un padre en extremo perfeccionista intenta que su hijo toque el piano, los personajes viejos y olvidados de la Warner Bros intentan sobrevivir en un asilo, un pájaro coge con una impresora, nos metemos en una sitcom que nos deja incomodos debido a su atmosfera turbia y pasivamente violenta, las pastillas contra la depresión que hace que NADA te importe, y unos tiernos animalitos del estilo Hello Kitty toman té mientras de fondo se oyen los gemidos de una película porno. Sí. Que carajos.
Sin embargo, al final, cuando tomamos todas esas extrañas piezas y las juntamos en una masa unida de música calma de piano, realmente tiene sentido. Realmente tiene un mensaje. Te deja pensando. ¿En qué? No es muy claro. ¿Está bien esto que vi? ¿Estaré yo bien de la cabeza? ¿Es una crítica social que no logro captar o simplemente intenta generarme incomodidad y nada más? Quizá el mensaje es tan simple como ese. También creo que depende mucho quien lo vea. Seguramente la mayoría de la gente no capte que fue lo que este irlandés intentó hacer. Quizá solo les parezca una bizarreada. Quizá no entiendan porque en un momento sale un cartel que dice que no les dio la plata para animar una parte entonces van a mostrar un boceto de lo que tienen hasta el momento. Para mi es graciosísimo. Para mí es muy inteligente. Para mi es arte conceptual y contemporáneo. Porque así como O’Reilly decidió hacer animación, otras personas decidieron hacer dibujos, o cine, o música basada en ese mismo espíritu. En la distorsión. En la burla. En tomar lo que nos dicen que es basura y ponerlo en una pared y mirarlo y saber que, al final del día, todo es un gran chiste. Yo que sé. Para mí. Y por más que esto no sea nuevo (Duchamp, Warhol, Banksy blablá ya lo hicieron), gente como David O’Reilly, Pendleton Ward, J.G Quintel, lo volvieron a renovar todo.
The External World es un viaje frenético, rápido, extraño pero que vale la pena mirar y observar con atención, para captar todos los detalles, todas las pequeñas cosas que suceden en el fondo y no podemos ver a simple vista e intentar disfrutar algo nuevo que la creatividad humana nos brinda.
 


-Uni
 
 


domingo, 5 de abril de 2015

Escape from Tomorrow (2013)




Yo te quiero enseñar un fantástico mundo.
Ven princesa y deja a tu corazón soñar.
Yo te puedo mostrar cosas maravillosas.
Ven princesa y déjate llevar a un mundo ideal
.
 
Hay películas que, con solo ver un fotograma, ya damos por sentado que va a ser una película pretenciosa, que se cree más profunda de lo que es, que quieren vendernos metáforas baratas como si fueran originales e importantes.

Y Escape From Tomorrow  da esa impresión, con su poster que hace uso apócrifo del ícono de Disney, o sus escenas pseudofuturistas y extrañas, que, claramente, intentan que pienses “¿Qué carajo estoy viendo?”, y frunzas el ceño durante la hora y media que dura.

Pero a mí no me van a cagar. Vamos a ver de qué se trata entonces Escape From Tomorrow.

Eh….Bueno, ¿por dónde empezar? Esta película, que es la Opera Prima del director y guionista Randy Moore, parece intentar ser tantas cosas que al final no es nada. Todo queda por la mitad, todo está poco desarrollado, y puede llegar a ser hasta confusa pero no, como supuse antes, por su “profundidad metafórica” si no por su falta de foco. Pero, al mismo tiempo, carece de ese egocentrismo artístico que creí que tendría.

Pero, ¿qué es? ¿Es un cuento de hadas? ¿Es una crítica social? ¿Es una película de terror psicológico? ¿Es una película sobre las crisis de la mediana edad? Un poco de todo.

La historia se centra en un padre de familia que, en medio de sus vacaciones en Disney, lo llaman para despedirlo de su trabajo. A partir de ese momento, comenzamos a ver el parque como él lo ve, con ojos cansados y la cabeza atormentada por los problemas que cualquier persona de clase media puede tener. Pero, ¿es eso todo? Se hace referencia varias veces a que Jim, el protagonista, tiene demasiada imaginación, entonces, ¿es verdad todo lo que vemos que pasa? O solo forma parte de su psique trastornada? Alucinaciones en los juegos, princesas prostitutas, personajes adorables que se convierte en demonios y dos adolescentes francesas que logran ponerte nervioso.
El mágico parque de Disney es retratado como un lugar caótico, ruidoso, lleno de gente extraña y confusa. Un lugar donde es fácil perder a sus hijos, pelearse con obesos en carritos automáticos o coger con extraños. A veces puede caer un poco en los clichés anticapitalistas, como los dibujos de Ronald McDonald obeso y ladrón, una crítica un poquito barata quizá. Pero Escape From Tomorrow lo disfraza, al hacernos ver todo con los ojos de Jim, así que, lo que vemos realmente es lo que él interpreta de Disney. Está bien.
Más allá de la historia en sí, lo que llama la atención sobre esta película es el modo en que fue filmado: Dentro de Disneylandia, sin permiso de nadie, obviamente. Los realizadores se metían en los parques, en las atracciones y filmaban todo como si fuera una película casera de las vacaciones de alguien. Los actores ensayaban en un hotel y después rodaban todo de una vez usando también una pantalla verde para algunas escenas, con fondos filmados por ellos. Esto le agrega interés a la película, ya que podemos ver como se ve realmente (si sacamos la intención de hacerlo grotesco de mas) ese lugar que tanto nos publicitan, y que, desde pequeños, queremos ir al menos una vez.

Escape From Tomorrow es una película que rompe algunos paradigmas de la forma convencional de hacer películas (todo el tema de la filmación guerrilla), pero, a mi parecer, queda medio perdida debido a la poca concentración que pone en los temas, en la trama (o tramas, ya que parece irse por lados diferentes) que tiene la película, dejándote con más preguntas que respuestas y la necesidad de verla una segunda vez por si no te diste cuenta de algo. Obviamente, vale la pena mirarla, no es para nada densa y nos muestra un lugar del que solo nos venden la cara bonita.



-Uni

martes, 31 de marzo de 2015

Chappie (2015)


(I Fink u Freaky and I Like You a Lot.)

Chappie es una película rara. Pero capaz no tan rara. Capaz que no es rara en absoluto. Capaz que es demasiado normal. ¿O no? Chappie es una película rara.
I -
Seamos sinceros, la tercer obra del director sudafricano Neil Blomkamp, parece ser un poco desordenada, apurada e incluso estúpida en ciertos momentos. Lejos está de su paralelismo entre extraterrestres e indigentes, o ricos en el cielo y pobres en el suelo, en este caso, Neil parece centrarse en otras cosas. Pero extrañamente, la película no pasa desapercibida, ni cerca. Logra generar entretenimiento, simpatía y algo más que no sé  expresar con una palabra…  Algo parecido a ver un puzzle mal armado, pero pegado con cascola.
Las historia contada trascurre en Johannesburgo, capital de Sudáfrica, terreno ya transitado por nuestro director de turno. Blomkamp parece conocer el territorio en donde él juega, y que nosotros tanto desconocemos. Nos muestra esta ciudad donde reina el caos futurista, con pandillas ultra violentas, policías robots, y una sociedad con un palpito anarkista. Johannesburgo luce como un futuro pre apocalíptico, a punto de entrar en una distopía, al mejor estilo Mad Max o película ochentera del estilo. Lugar perfecto para que nazca nuestra primera inteligencia artificial, Chappie
II -
Uno de los más grandes aciertos de la película son las actuaciones casi estelares de Ninja y Yo-Landi, integrantes de la banda Die Antwoord. Estos artistas, también sudafricanos, no solo músicos, sino maestros de la estética, logran que toda su obra camine por el mismo universo de violencia, anarkismo y marginalidad. Ambos personajes parecen salidos del más bajo de los mundos. Ratas con anillos de oro.
Recuerdo haberlos visto por primera vez, hace ya unos años, en un cortometraje de Harmony Korine, donde también ellos actúan. El corto se titulaba Umshini Wam y en ese momento me partió la cabeza. Ya acostumbrado a los geniales universos de Korine, estos dos lo llevan a un plano más moderno y roto-glamoroso. Así empecé a investigar, escuchar sus canciones, pero especialmente ver sus video-clips y su arte en general. Recuerdo de ver estos videos antes de dormir, y sentir algo en el pecho. Sentir que estaba haciendo algo malo.

Chappie es LA película de Die Antwoord. ¡Hasta  usan sus verdaderos nombres! Y aunque su estética no se vea tanto en la fotografía, se puede apreciar en el arte y en el tratamiento de los personajes. Vemos objetos, dibujos e ideas que ya pertenece al mundo de Die Antword, que ya salieron en sus videos o fotografías. Y los personajes no pueden ser más de su universo. Gangstas, marginales, memorables y complejos, pero sobre todo únicos.  Zef zone.
Aunque no todo es color de rosas, la banda sonora también implica a Die Antwoord, y en donde Umshini Wam acierta, Chappie pierde. Los ritmos de DA a veces resultan muy acelerados para el ritmo de la película, o simplemente descoordinados. Como si hubiese una obligación por poner estas canciones, y no una música para generar el ambiente adecuado.
III -
Y es aquí donde encontramos el mayor error en esta cinta. El guión es pésimo y no hay con que darle.  Aparte de los DA, el resto de los personajes parecen estar muy poco trabajados, en personalidad y coherencia consigo mismos. Sus decisiones y resoluciones no son creíbles, y rozan la estupidez más de una vez, dejando al espectador a punto de echar una carcajada de vergüenza ajena.  Así  es que Dev Patel, Sigourney Weaver y Hugh Jackman se pierden en sus propios bla bla blas, dejando en evidencia, ser solamente lazos entre una acción y otra.
De todas maneras la historia fluye sin problemas, aunque más de una vez tengamos que hacernos los tontos y aceptar las cosas que pasan. Aunque tenemos que admitir que la peli no está repleta de clichés como podría estar. Las situaciones son inesperadas y hasta (estúpidamente) complejas, logrando que la atención del público se mantenga los 120 minutos de la cinta.
Otro gran detalle, es lo poco que logramos sentir las preguntas filosóficas que se plantea Chappie. El ingenuo robot inteligente logra generarnos infinita simpatía y hasta ternura, pero no logra generar un paralelismo con el mundo en el que vivimos hoy, aunque sé que fuertemente lo intenta. “¿Por qué la gente hace daño? ¿Por qué mi creador me da vida si después me voy a morir?” Estas son unas de las preguntas existencialistas que Chappie nos hace, pero no solo no logramos creer al androide más humano que los humanos, sino que no logra el paralelismo esperado. O sea… ¿Qué representa Chappie? ¿Se supone que tiene que representar algo? ¿Los niños del mundo? ¿Jesús?
No sé, es un poco suelto, volviéndose por momentos la temida y odiada, filosofía barata.
IV -
En conclusión, Chappie es mala pero viajera, estúpida pero excitante.  No esperen una fábula existencialista, ni un reflejo crítico de la sociedad vacía en la que vivimos. No, nada de eso. En cambio tenemos una película clase B, grotesca, bizarra y loca. Divertida, divertida hasta el hartazgo, pero nada más.

 
Yo-Landi Vi$$er y Chappie, madre e hijo.

-Demian
 


jueves, 26 de marzo de 2015

Relatos Salvajes (2014)


Cuando se estrenó Relatos Salvajes yo estaba bastante ansioso por ir a verla, ya que, gracias a que tenía Netflix, me había colgado a ver Los Simuladores, del primer al último capítulo en un par de semanas. Y es la hostia. Una formula sencillísima (unos tipos que solucionan diversos problemas mediantes elaborados planes) que, con el grado justo de humor, suspenso y acción te dejan colgado a lo largo de todo y todos los capítulos. En fin, si, tenía bastantes ganas de ver la película escrita y dirigida por el creador de Los Simuladores: el argentino Damián Szifrón.

¿Mi reacción? Me sentí un poco decepcionado.

Relatos Salvajes no es una mala película, es bastante disfrutable, pero deja una sensación extraña, como  que le falta algo…Originalidad. Y aunque tenga un hilo conductor, que en realidad es un concepto, no dejan de ser 6 cortos separados y voy a reseñarlos de esa manera, con 6 comentarios diferentes, y al final voy a dar una visión general, de cómo funciona como conjunto. En fin, a lo nuestro entonces.

Pasternak:
Resumen de la historia: Los pasajeros de un avión, en pleno vuelo, se van dando cuenta que todos, en algún momento de su vida, tuvieron relación con un tal Pasternak (al que nunca vemos), y que, según sus historias, él tiene razón para odiarlos.

El corto que abre esta antología es, para mí, quizá el mejor. Es breve, es directo pero tiene suspenso, es gracioso, y te va llenando de adrenalina a medida que avanza. Presenta las bases en las que se van a asentar los otros segmentos. La fotografía también es muy buena y la velocidad está muy bien manejada. En fin, redondeando, es un corto MUY bueno, como esas historias de una página que te dejan acelerado y pensando.

 Las Ratas:
Y después, todo se enlentece.

Después de ese comienzo que te deja electrizado, nos vamos a un parador perdido en medio de la nada, y a una historia que ya hemos visto mil veces. Un político de un pueblo chico, para escapar de una tormenta, entra en este pequeño restaurant y pide algo para comer. La moza lo reconoce como al tipo-malo-que-arruino-su-vida-y-su-familia, y se lo dice a la cocinera, que recomienda envenenarlo. Después es todo un cruce de discusiones, confusiones, peleas y gritos.
Este corto sufre del problema que sufre el 50% de esta película. Esta historia ya la vimos mil veces. Los personajes no son inteligentes, la resolución y el suspenso es bastante obvio. Los buenos son muy buenos y los malos son muy malos. No hay nada que analizar. No hay sorpresas. Es bastante vacío y lento, no es horrible, pero no sobresale por nada. Ah, sí, el político caga a piñas a la moza. Igualdad de género.

 El Más Fuerte:
El terror realista toma la pantalla.

El género del terror, generalmente, juega con lo sobrenatural, lo extraño, lo extraordinario, para generarnos miedo: fantasmas, cosas que no podemos explicar, tipos quemados con cuchillos en un guante que nos persiguen en sueños. En fin. Aunque asusten, es fácil decirse a uno mismo que nada de eso es real, que uno está a salvo.
¿Pero qué pasa cuando el motivo del terror es tan real como nosotros mismos?

Esto es lo que plantea este tercer corto, poniéndonos en un lugar totalmente factible y hasta común de la vida diaria (de la gente que maneja), que es un insulto al pasar.
Dos personas totalmente diferentes (un ejecutivo joven manejando un Audi último modelo) se cruza con un trabajador de clase baja manejando una camioneta vieja y rota. Por una imprudencia del último, el del Audi lo insulta (“Negro resentido”) y sigue de largo. Unos kilómetros más adelante se le pincha una rueda y, mientras espera a la grúa, llega el de la camioneta, para y se baja.

Y ahí empieza el terror. La tensión. La supervivencia del más fuerte.
El clima general del corto es muy tenso, no hay música, y es lento pero a propósito (en un momento el de la camioneta se para en el capo del Audi y le caga el parabrisas, en tiempo real, o sea, el que está adentro ve cómo va cayendo y demás), para crear una atmosfera bastante realista de algo que podría  llegar a pasar en serio. Nos ponemos en el lugar de Sbaraglia (que básicamente es la víctima, pero igual lo odias) y sufrimos del miedo junto con él. Hay acción, hay humor, hay tensión, hay explosiones. Ya está.

 Bombita:
El corto principal de Relatos Salvajes. El más largo y con Darin como protagonista.

Sin embargo, para mi gusto, el peor.

No es que este mal hecho, simplemente te deja sin gusto a nada. No sorprende. No genera nada nuevo, no deja nada a la imaginación, no nos da imágenes sorprendentes y, para colmo, esta si es una historia que ya vimos. Es Un Día de Furia (Falling Down, 1993) es American Beauty (1999). Un hombre de mediana edad al que le pasan una serie de cosas que lo hartan de todo y estalla. En este caso, el estallido es literal. Y no hay mucho más que decir. Es eso. Facilito. A mí no me gusto.

 La Propuesta:
Este corto es el más parecido a Los Simuladores de todos (Si, uno espera ver algo de esa serie en esta película. Quizá no sea lo correcto, pero es imposible no hacerlo). Un niño rico se emborracha y atropella una embarazada con el auto de su padre. Para que no vaya preso, su padre y su abogado le quieren pagar mucha plata al jardinero para que ocupe el lugar de su hijo.

Todo el corto gira en torno a la planificación del accidente, como hacer para que la policía crea que fue el jardinero. Mientras tanto se va tejiendo una red de mentiras, corrupción, sobornos y llantos.

Es entretenido, pero no va mucho más allá. Al rato aburre. Tiene una atmosfera gris, tanto por los temas que se hablan como por la paleta de colores usada. El final es demasiado abrupto, como “Ya fue, tengo que terminar esto de alguna manera”. Es un poco shockeante, pero barato. Al menos es corto.

Hasta que la Muerte nos Separe:
(El titulo más cliché pero por lejísimos, vamo’ arriba Szifrón!)

 El corto que cierra esta antología es tibio. No es genial, pero tampoco es el peor. El clímax es bastante disfrutable, y el final te deja sorprendido. Pero todo el desarrollo es un poco cansador.

En medio de la fiesta de su casamiento, la novia descubre que su novio la engaña con otra, y pasa de la tristeza a la bronca a la violencia y a la venganza.

La transformación de la novia esta buena, la actriz, Érica Rivas (Maria Elena Fuseneco en Casados con Hijos (La referencia más culta en años)) hace un muy buen trabajo haciéndonos sentir lo que ella siente, y nos pone de su lado y nos dan ganas de romper todo.
Como dije, el clímax es muy tenso y gracioso, y el final es extraño.

No es el mejor corto, pero entra en un top 3.

Conclusión:

La mitad de los cortos son muy buenos, la otra mitad son aburrido, grises y sin imaginación. El guion no es sobresaliente, pero la fotografía lo salva bastante (a lo largo de todos los cortos, las imágenes y los colores son muy buenos). Otra cosa que es extraña es que muchas veces es difícil sentirse identificado con los personajes, ya que todos pertenecen a clases sociales ALTAS (Autos Audi último modelo, solucionar problemas pagando millones de pesos, fiestas súper-mega caras) y cuando hay clase baja o son víctimas o son asesinos. Al menos cuando la vi, me quedo esa impresión y me molestó un poquito a lo largo de la película. Es entretenida pero no magnífica. Szifrón sabe escribir buenos guiones, historias que sobresalen del resto, pero en este caso solo sobresalen algunos, y los otros quedan perdidos en el promedio. Sin embargo, véanla y juzguen ustedes cada corto, ya que no es fácil verla como una película entera, debido a sus altos y bajos.
Si usáramos un sistema de estrellas en este blog, le daría a Relatos Salvajes 5/10
Escena de El Mas Fuerte 

 -Uni

domingo, 22 de marzo de 2015

Gojira (1954-2014)


Pasado y presente de un monstruo atómico.


Un poco de historia japonesa.

¿Cómo no amar a Godzilla? Es un lagarto gigante, mitad ballena, mitad gorila, que salva y/o destruye Tokio cada vez que tiene la oportunidad, y por sobre todas las cosas, es el exponente más fuerte de la cultura pop japonesa del último siglo. Desde su nacimiento en 1954, "Gojira" ya tiene cosechadas 30 películas como inconfundible protagonista, pasando por distintas crisis personales y nacionales del Japón. Pues, el monstruo surge como una idea de su creador, Ishiro Honda, para representar el miedo que había sentido Japón frente al desastre atómico, generado por el bombardeo que sufrió el país en 1945. También, en algunas de sus películas, se habla de la teoría de que Godzilla es la fusión de las almas en pena, víctimas de la Segunda Guerra Mundial.

Raro, pero con un punto de vista social, hacia a su primer película un producto más que interesante. Lograba entrometerlo a uno en el Mundo Gojira, y hasta emocionarlo en el proceso. Algo parecido con lo que pasaba en Night of the Living Dead de George Romero, donde los mostros no representan solo las criaturas que son, sino problemas mas allá de los obvios. Con el paso del tiempo, esta idea se fue alejando y Godzilla se volvió un defensor de la patria, frente a otras criaturas que aparecían para destruir Japón. Así fue como la gran criatura se fue convirtiendo en una personaje caricaturesco, símbolo del cine Z, y muy poco tomado en serio, por cualquiera que no fuese fanático del genero.


Los bichacos

¿Puede una película de monstruos gigantes que atacan la ciudad, ser buena? Si, por supuesto que sí. La Godzilla japonesa de 1954 lo logra. Más allá de que en el 2014 se pueda ver ridícula, esta película marcaba en los miedos y la idiosincrasia de la sociedad japonesa. No solo funcionaba como una película de terror, sino como una película de fantasía, donde la potencial amenaza se convierte en anti-héroe, producto de los errores del ser humano. Miedo al desastre nuclear en el país más nuclear de todos. No es casualidad.


Anterior y del otro lado del mundo, tenemos a King Kong de 1933, emocionante película de aventura, donde el monstruo se vuelve victima de la codicia del hombre, hasta llevarlo a su trágico final. King Kong logra entretener como película de aventura épica, y como curiosa historia de amor entre un gorila y una estrella de cine. Una vuelta original y convincente para la idea de la bella y la bestia, en un mundo donde los dos son explotados por el negocio del espectáculo.


Sin irnos tan lejos, la hollywoodense producción de J. J. Abrams, Cloverfield (2008), logra mantenernos tensos y altamente entretenidos la hora y media que dura la película. El recurso de falso documental y cámara en mano, se ven bien aprovechados, logrando contar una historia desde otro punto de vista. La videocinta en que trascurre la película, deja al público con una mirada aislada del asunto. No permite que sepamos con precisión como se ve el monstruo, ni como llego a New York, o que plan se está concretando para destruirlo. Nos deja como absolutos protagonistas a los dueños de la filmadora, unos veinteañeros despreocupados, que nunca pensaron que iban a pasar por esto.


En el 2006, se estrenaba la película más taquillera de la historia de Corea del Sur, Gwoemul. Este film tuvo tal éxito comercial, y fue tan bien recibida por publico y critica,  que hasta fue estrenada en algunos cines comerciales de Montevideo. Una historia de supervivencia, tan divertida como comprometida, que logra encadenar perfectamente comedia, drama y aventura. Algo así como una Shaun of the Dead sobre bichacos. Un quiebre en el cine surcoreano, y un hito en las monsters movies, defendiendo así, el titulo de Asia como mejor exponente del genero.


Amor por lo artesanal

Ya a esta altura, todos sabemos que la calificación de una obra no depende de la línea argumental, ni de la calidad de imagen, ni siquiera de la dedicación al ser creada. Ya superamos esos prejuicios hace rato, admitiendo el valor de un film desde otros puntos de vista. Existen películas de bajo presupuesto, pero con prometedores directores, donde el talento no se ve en los puntos ya nombrados, sino en la pasión de los realizadores por el cine mismo. Ese te es el caso de San Raimi con Evil Dead, o de Peter Jackson con Bad Teaste, que con amigos y el mínimo presupuesto, filmaron obras originales, y ya clásicas del cine de género.


Por otro lado, tenemos a las películas que son simplemente malas, que no hay nada en ellas que nos indique talento u originalidad de parte de los directores. Pero por suerte, algunas de estas películas no son impresindibles, como lo son muchas superproducciones de Hollywood. Sino que logran crear un culto para algunos, y con suerte, pertenecer por siempre en el espectro pop de nuestra cultura.


Creo que esto es lo que nos pasa con a segunda etapa de Godzilla, la del monstruo contra monstruo, y las historias completamente inverosímiles. Convierten al personaje en una burla de sí mismo. Por ejemplo, "Godzilla vs SpaceGodzilla", donde la criatura, ya amiga de los humanos, espera a que una versión de el mismo, descienda del espacio, para una ridícula lucha mano a mano. Así también pasa con MechaGodzilla, la versión metalizada del monstruo, o muchos de sus absurdos adversarios. Carecen de sentido.


¿Esto nos impide disfrutar de la película? No, y esto es lo mágico en ello. Lo bizarro como atractivo, lo barato como estético, y lo desechable como tesoro, vuelven a estas obras únicas y divertidas, sin pretender más que solamente hacer cine. De todas maneras, no podemos dejarnos engañar, lo malo a veces es malo, y no hay con que darle. Como ya dijo Enid en "Ghost World", a veces el producto es tan malo que da la vuelta y se convierte en bueno. Pero también puede pasar, que sea verdaderamente malo, que pase de largo al bueno, dejándolo nuevamente en un resultado verdaderamente malo.


The american way

¿Qué es lo que pasa con la nueva versión americana de Godzilla? Nada, y ese parece ser el problema. La película no parece satisfacer en ningún aspecto. No es entretenida como película de acción o aventura, no logra emocionar o lograr interés en ninguno de los personajes, y esconde todo lo interesante que podía llegar a tener una película de monstruos. La historia no trata de separarse de la clásica historia del héroe americano, volviendo a la película un producto vacio en originalidad, y no logra entretener ni siquiera a base de clichés.

Con bueno efectos, y fotografía mediantemente cuidada, la película se ve prolija, pero no logra atraer visualmente en ningún plano. El origen nuclear, tanto de Godzilla, como de los monstruos que luchan contra él, son ignorados o puestos en un perdidisímo plano. Por supuesto, que no es buena publicidad para USA que los monstruos que tratan de destruir al mundo, sean consecuencias de acciones suyas, pero nos es inevitable, que su joven soldado nos salve a todos. Pues vemos la narrativa desde el punto de vista de un soldado norteamericano, haciendo imposible crear un punto de simpatía con el protagonista.

A demás, fuimos estafados. Es verdad de que cierto atractivo que tiene la película, es ver a Bryan Cranston en un nuevo papel. El hombre, que increíblemente dejo de ser recordado como "el papá de Malcolm", para ser recordado como Walter White, abandona la película a los pocos minutos de empezar. Así la película pierde el único personaje que podría habernos caído bien, o por lo menos no darnos asco.

Irónicamente pasa algo parecido con la estrella del cartel. Godzilla aparece la última media hora de la película, hace un par de macacadas, lo aplauden y se vuelve para el pozo de agua. Y no es como en Cloverfield, que la criatura no se visualiza por una idea planeada del realizador para crear incertidumbre y tensión. Acá, el monstruo esquiva las cámaras porque no tiene nada bueno que decir, o algo para aportar a la historia, más allá de su heroico (y obvio) final.


Godzilla de Gareth Edwards, es una película vacía, que no logra satisfacer ni al seguidor de la saga, ni a un público general. La verdad que me cuesta imaginar una buena película de Godzilla en el 2014, y mucho menos, producida por Hollywood. Tal vez, uno de los requisitos para que la película funcione, es el espacio-tiempo en el que pertenece. Japón, post era nuclear.

Godzilla de Gareth Edwards

-Demian

martes, 17 de marzo de 2015

Lords of Salem (2013)


Rob Zombie es un maestro del estilo. Cuando ves una película suya, te das cuenta al toque de quien la dirigió. Los planos extraños, la música distorsionada, las luces de colores superpuestas que unen a actores y decorados en un solo matiz. Sin duda, ha creado una firma artística perfectamente reconocible. Pero eso a veces eso conlleva a problemas, a molestias al momento de ver una película, cuando la fotografía y la edición se comen todo y no hay manera de seguir muy bien que es lo que está ocurriendo. Por ejemplo, House of 1000 Corpses, parece un largo videoclip de la banda de Rob, o de Marilyn Manson. Sí, es disfrutable, es shockeante, es extraña, pero a la larga puede llegar a aburrir.

Este no es el caso de Lords of Salem. En esta, la última película del director Zombie, los efectos visuales, los colores, la música está todo bien cuidado y distribuido, todo tiene su lugar en la película, todo está ubicado de la manera tal que genere el clima adecuado: un terror más psicológico, jugando más acertadamente con las atmósferas que con el susto, creando momentos aparentemente tranquilos pero sabiendo que, en cualquier momento, puede convertirse todo en un malviaje lisérgico. En esta película se nota una cierta madurez en Rob Zombie, cierta seriedad y oscuridad que toman el lugar del antes incesante desfile de monstruos frenético al que nos tenía acostumbrados, pero sin perder nunca ese sello propio, esas imágenes e ideas que nos hacen decir “¿Que mierda? ¿Que acabo de ver?” o el trabajo de fotografía supercreativo y original, lleno de imágenes religiosas siendo blasfemadas y burladas en nombre de Satanás. Sin embargo, a pesar de esto, hay puntos débiles en la película, y usa recursos que se van perdiendo a lo largo de la película. Efectos de sonido e imágenes que deberían darnos miedo, pero que ya hemos visto millones de veces en millones de película, y que quedan opacadas por el tipo de imagen que explicaba más arriba. Lo más disfrutable es la tensión constante que hay. Sabes que va a pasar algo malo, pero ¿qué? ¿Cuándo? La película sabe bien cuando detenerse, cuando poner un silencio, o cuando caer en picada al bizarrismo total.

Cuando miré de nuevo Lords of Salem tenía en la cabeza que era una película feminista. Me había quedado esa idea de la primera vez que la vi. Pero la segunda vez destruyo un poco esta idea. Sin embargo, el papel de la mujer tiene una presencia muy fuerte, casi total en toda la película. Y está representada de manera extraña. A pesar de que son las brujas, las “malas” de la película, se hace más enfoque en la importancia y superioridad de las mujeres en ese mundo. La mujer como mensajera del mas allá, como creadora de vida y también la que es capaz de quitarla y en su relación con la naturaleza. En muchas ocasiones se muestra el cuerpo de la mujer fuera del estereotipo de símbolo sexual. No hay intención alguna de sensualidad, es solo carne, algo natural.

En fin.
Lords of Salem es una buena película de brujas, una película de terror promedio, pero una experiencia visual increíble. Al menos para lo que disfrutan de ver mujeres montando cabras y cruces de neón. Salud.



-Uni